Corría el año 1908 cuando un grupo de vecinos y amigos plantaron una falla, y hemos podido saber que aún no se trataba ni llevaba el nombre de Trinidad-Alboraya, pero si sabemos que era una jaula y que fue plantada a la bajada del puente de la Trinidad, delante de la fachada del histórico Convento de las monjas del mismo nombre, convento que hoy está declarado como patrimonio de la humanidad.

 

Fue en el año 1949 cuando se constituyó la primera comisión; con el nombre de Falla Trinitat-Alboraia, siendo su presidente D. Enrique Vicent ya desaparecido.

A medida que pasaban los años la comisión iba haciéndose más numerosa, la falla se plantaba a la bajada del puente de la Trinitat delante de la tienda de comidas de Carmiña y de la clínica de Amadeo que era en aquellos tiempos el presidente de la falla.

 

 

Durante los años 59-60 poco más o menos y hasta el ejercicio 62-63, la juventud de entonces (hoy en día los mayores de la comisión) cogen el timón de la falla y... Como siempre había que recaudar dinero, tuvieron la magnífica idea de hacer bailes en la terraza Flumen por aquel entonces situada al fondo de la Vuelta del Ruiseñor.

 

 

 

En esa época la calle Alboraya se iba haciendo más grande. El antiguo equipo de fútbol del Gimnástico que en sus principios jugaba bajo del río, pasa a ser el Levante club de futbol, teniendo su nuevo campo llamado Vallejo entre las calles Poeta Bodría y Alboraya.

Delante del histórico campo de fútbol se construyeron fincas, donde algunos de los falleros de la comisión se compraron su pisito, de manera que nuestra demarcación fue abarcando más terreno al mismo tiempo que la comisión iba creciendo, nuevos falleros pasaron a pertenecer a nuestra comisión citar como ejemplo al poeta valenciano D. Ernest Peris-Celda Puchades que además de ser fallero, escribió durante unos años el llibret de la falla, llevándose el primer premio como poeta novel y una vez consolidado dio numerosos premios; después y hasta la actualidad tuvimos y tenemos con nosotros a otro insigne poeta D. Anfós Ramón Garcia que sigue escribiendo nuestro llibret.

 

 

En nuestra Comisión hemos tenido y tenemos gente muy notoria y como todos buscan siempre lo mejor para nuestra falla, algo nos faltaba: un Himno nuestro y el profesor y gran músico D. Miguel Llopis se encargó de que a la Falla no le faltara su propio Himno que con gran honor lo cantamos todos los fallerosn.

En el año 1970 nuestra falla va a la sección 1ª A llevándose el primer premio y el único  ninot indultat que hasta ahora ha conseguido la falla. El artista fue D. Alfredo Ruiz siendo la primera vez que hacía una falla grande, pues hasta entonces sólo había hecho infantiles.

Como son tantas cosas, anécdotas, histórias en más de cincuenta años de falla; hemos pasado por alto que en el ejercicio del año 1970 ya teníamos fallita infantil, pues teníamos ya muchos chiquillos en la comisión y en el ejercicio 68 ya tuvimos la primera fallera mayor infantil y presidente hijos como no de un fallero, que pertenecía a nuestra comisión.

 

En la década de los 70 a los 80 la falla iba en aumento y siempre hacía adelante, el ambiente era bueno, la falla se plantaba en la plaza de la calle Flora y nuestro casal estaba un poco desplazado del lugar donde estaba la falla, en aquellos tiempos nuestro casal estaba situado a orillas del río, en la calle Trinidad,  los falleros siempre pendientes de lo que era mejor para la falla, echaron el ojo a una planta baja muy grande que también tiene su história: Primero y antes de la guerra era “Casino autonomista” pasando a ser después “Falange Española” años más tarde se convirtió en una fábrica de artículos para regalo llamada “Fortea” luego fué una fábrica de plásticos llamada “Redelmont”, hasta que se trasladaron al polígono industrial de Alboraya, entonces el local se quedó vacio y durante las fallas se nos dejaba montar allí nuestro padaror.

Poco a poco y conforme pasaba el tiempo veíamos que el sitio idóneo para un nuevo casal era la calle Flora;  después de muchas gestiones se llegó a un acuerdo con el dueño del local, se puso el local a nombre de la Falla, dejamos el antiguo Casal y pasamos al nuevo de la calle Flora; por cierto se hizo tan gran reforma que nuestra comisión llego a tener uno de los mejores casales de Valencia.

 

Llegamos a la última etapa de nuestra historia, y dentro de cada fallero hay un mismo sueño: llegar a tener un Casal propio y plantar una Falla en la sección especial, retos que ponen el listón muy alto y requieren mucho trabajo, dinero y sacrificio por parte de todos los que forman y han formado nuestra Comisión.

El Casal de la calle Flora nos ha dado a todos muchas satisfacciones, muchos premios, muchas horas de alegrías...  pero después de doce años, el dueño del casal nos dice que nos tenemos que ir, poco a poco se empieza mirar; la barriada ha ido creciendo y queda en un nivel bastante alto por lo que alquilar una planta baja vale mucho dinero y comprarla es un sueño que esta en el pensamiento de todos pero es casi una misión imposible.

Se forma una comisión encargada de hacer un seguimiento con el dueño Casal y llegar a un acuerdo que no perjudique a ninguno y la falla salga lo más beneficiada posible.

 

No podemos olvidar a nuestra comisión infantil ya que hay muchos niños y niñas que desde siempre han sido falleros formando parte de nuestra historia y como hemos dicho antes desde el año 1968 tuvimos nuestra fallita infantil y muchos de aquellos chiquillos y chiquillas son ahora los que llevan y ocupan parte de la directiva y el timón de la falla grande, además son la parte fundamental para la continuidad de la fiesta.

 

Nuestros infantiles han dado grandes satisfacciones a la falla, primeros premios como el año 1990.  Niñas que por su belleza i gracia han llegado a lo que toda mujer y niña sueña:  ser de la Corte de la Fallera Mayor de Valencia ese honor recayó en la fallerita Blanca Pellicer de Gracia en el año 1993.

                                                              

El año siguiente 1994 por primera vez en el sector, en la agrupación y en nuestra falla, la niña de nuestra comisión Lorena Cervera Peris fue nuestra Fallera Mayor Infantil de Valencia, dejando el nombre de nuestra Falla en un lugar encomiable gracias al su carácter abierto, afable y de un exquisito refinamiento, sin perder en ningún momento el candor y la inocencia de una niña juguetona y espabilada; no por eso sin menospreciar a todas las falleritas i falleritos que no han llegado a tener este gran honor pero que dentro de nuestra falla forman y formarán una de les partes más importantes de la nuestra historia.

 

Pero no acaba aquí la contribución de nuestros infantiles a las fiestas falleras, en el año 2001 otra de nuestras falleritas tuvo el honor de pertenecer a la Corte de la Fallera Mayor Infantil de Valencia Mireia Piris Maicas.

 

Aún hay más... tenemos el record de ser la única comisión de Valencia que ha tenido dos Falleras Mayores Infantiles de Valencia hermanas, algo que hasta la fecha nunca ha sucedido, en el año 2002 la niña de nuestra comisión Alba Cervera Peris, (hermana de Lorena Cervera Peris) fue nuestra Fallera Mayor Infantil de Valencia, siguiendo el camino abierto por su hermana, Alba volvió a dejar en nombre de nuestra Falla en un lugar privilegiado.

Quede aquí nuestro más sincero homenaje a nuestra comisión infantil.

 

También los mayores hemos tenido representación en las Cortes de las Falleras Mayores de Valencia, así en el año 1994 la señorita Irene Villaescusa Sáncho tuvo el honor de pertenecer a la Corte de la Fallera Mayor de Valencia y unos años más tarde, en el año 2005 la señorita Marta de la Viña Gascó ha tenido el honor de pertenecer a la Corte de la Fallera Mayor de Valencia.

 

Retomando el tema del nuevo casal, era una época en la que teníamos que trabajar mucho y los falleros teníamos que aportar sacrificio y horas para en cada acto, felicitación de Navidad, loterias, replegá, rifas había que recaudar dinero y ahorrar para poder tener el Casal que la falla se merece; abogados, negociaciones y mucho quebraderos de cabeza hasta que se llegó a un acuerdo con el dueño del casal ¡ya faltaba menos¡ El primer paso y muy importante llegó a buen término; Pero para poder comprar un local la falla tenía que tener una entidad jurídica propia por lo que tenemos que convertirnos en asociación cultural; se hace una junta por dicho motivo y después de una votación queda aprobado que la Falla pase a ser “Asociación Cultural Falla Trinitat-Alboraia”, presentandose los estatutos a la Conselleria siendo posteriormente aprobados por la misma.

Y así entre premios, sacrificios y mucha, mucha pasión por nuestra Falla han pasado los años, años en los que Trinitat-Alboraia ha ido subiendo de categoría y su nombre ha ido haciendose más popular dentro del mundo de las fallas, pero siempre a costa de trabajo y muchas horas de dedicación sólo por cariño a nuestra tierra y a nuestra fiesta, haciendo más fallas y más ambiente.

Esta es nuestra historia de momento... esperamos tener muchos, muchos años más para seguir escribiendo páginas y páginas que hablen de nuestra historia.